viernes, 13 de enero de 2012

Orgulloso de serlo, o de no serlo, o de creerlo y no serlo. (todo es culpa tuya Perec)

Para Enrique Vila-Matas.
2010
Querido Friedrich, el mundo todavía es falso, cruel y bello...
Charles Simic 

Como seguir viviendo me pregunto yo, después de que ni he leído a Perec, por mas ganas que tenga y es probable que no lo lea hasta dentro de un tiempo.

 Como seguir tirando por parte de la indiferencia cuando por mas que uno la vea en todas las esquinas de su habitación solitaria, le sigue siendo indiferente. No se, me pregunto si es que tengo que seguir el camino -creyendo obstinadamente que hay un camino el cual es vivir, independientemente de como- o bien olvidarnos completamente de el de una vez. Hay que tirar para adelante siempre, hay que vivir, sea escribiendo literatura, boxeando o recitando poesía, sea lo que sea o como sea, pero; y que pasa si no queremos seguir viviendo, si nos hemos cansado? Que pasa si, peor aun, uno no quiere seguir viviendo pero no encuentra un suicidio que sea del todo ejemplar, pues se da cuenta de que toda su vida ha sido bastante indiferente, bastante gris, con muchos tonos de felicidad y tristeza que suman en la balanza un equilibrio que escupiría cualquier creyente. Cuando se da cuenta uno de que no tiene absolutamente nada de que quejarse, no por ser parte de la minoría, si no por culpa de una indiferencia que le ha causado el ser tan indiferente incluso en sus males, incluso en sus bienes, y entonces entender con indiferencia que el quejarse no entra bajo ningún pretexto en ella, no es parte de ella y no quiere que sea parte de ella; pues el deseo, jamas podría entrar aquí, o si?

No creo en esta vida, soy indiferente, pero tampoco creo bajo ningún contexto que la indiferencia funcione nunca, bajo ningún contexto, o de que pueda existir en su totalidad pues siempre hay factores que alteran el resultado de la indiferencia. Me afectan muchas cosas, a pesar de saberme tal. Creo que si bien Bolaño vivía bajo la china destruida y que los innombrables pájaros de cualquier raza vivirán para siempre -ya lo decía Juan Ramón Jiménez  “Y yo me iré/  Y  se quedarán los pájaros cantando”-, y tu literatura y la miá nunca llegaran a ser iguales pues la miá esta completamente falto de todo, empezando por una falta de erudición tremenda, no por que no lo haya intentado si no por que por el contrario me es incapaz pues como Perec hay que tener a veces limites formales,  puedo juzgar y decir que hemos estado condenados a sufrir y vivir bajo la hispanoamericana inculta, orgullosamente analfabeta y burlona. Entonces? 

Soy limitado, y dicen algunos que saber las debilidades de uno es un gran prestigio pues se pueden mejorar. Que pasara cuando las debilidades de uno lo hacen aun mas débil. O por el contrario y quizás aun peor cuando nuestras cualidades nos hacen aun mas cualificado, quizás la destitusión total de la virtud sea aun mejor y mas compleja que la de intentar toda una vida en busca de ella.

 Nadie lograra arrancarme de mi cama estas noches de insomnio, no de trabajo ni de literatura, de puto insomnio, que por culpa de la casualidad – esa que frecuento demasiado- me ha llevado a encontrar a Vila-Matas. Odio a la casualidad por eso -entendiéndose a la ironía como la forma mas bella de sinceridad. La odio por el simple hecho de que ahora intento forzar mi insomnio, me encuentro cómodo únicamente leyéndole de noche, sintiendo como el -si como la carta de Franz  Kafka a  Felice Bauer, como Vila-Matas en un plato fuerte de la china destruida dedicada a Roberto- aunque me falte la capacidad, el tiempo y los autores para entenderle del todo, o entenderle en realidad, pongo toda la puta carne en el asador, me quemo todo por dentro y me duele, como supongo que le dolerá a el cuando escribe lo que escribe, cuando llora, por que se que llora -no necesariamente en lagrimas, si no en palabras, que para el caso de un escritor viene siendo lo mismo- cuando recuerda esa carta del 97 de Bolaño y le hablan sobre esa maldita peluquería para señoras destruida en algún año en París. Y si, quizás yo también “Conozco esa foto: una fachada de ladrillos y una puerta hecha con cuatro tablones de madera, encima de la cual, sobre los ladrillos, está pintada la leyenda Peluquería de señoras” .  Y también me duele a mi, y por que? Si me importa una mierda pues ni se quien es ese, o sera que me importa demasiado y me cuesta trabajo entender el como es posible que se haya adentrado en mi el sentimiento de afecto y amistad hacia un escritor que jamas he leído? Como es posible que el escribir -o en mi defecto, el leer- tenga ese poder tan fuerte de hacerme cercano a alguien que no conozco, y que no quiero conocer por que se que ahí están sus libros pero que, ni sus libros me he dignado ni atrevido ni planeado ni intencionado en todavía conocer? 

No entiendo la fuerza que tiene la indiferencia, que me causo unirme a la casualidad de nuevo por la noche desde el momento en que leí ese cuento “Muerte a Saudade” cuando entendí a mis putos 22 años de edad que la única manera de encontrar la plenitud en vida es mediante el suicidio y me encontré repentinamente huyendo de la plenitud misma, sentado y contemplando la luna llena que cambia de color amaneradamente y sentí coraje de que ese, ese que no solo es mas erudito si no mas ingenuo que yo lo entendió desde pequeño. Y peor aun, no tener fuerzas para seguir y jodidamente no encontrar el por que uno no tiene fuerzas si lo tiene todo, el necesitar y el profundo sentimiento de querer huir hacia algún lado, lejos de todos y no tener los grandisimos cojones de hacerlo. 

Pues?

No entiendo por que seguimos tirando inconformes con la situación que abarca este país – a pesar de ser indiferentes, duele el saber que nos comemos entre hermanos, nos aniquilamos, y ese es un problema que tenemos los mexicanos- que no se si este bien o mal pues no entiendo de política, ni quiero entender de política y creo que nunca querré entender. No entiendo por que nos quedamos tan callados viendo lo que sucede siempre, aquí y allá, en el golfo y en el norte, en el sur que tanto tiempo  lleva sucediendo con esos ejercicios de liberación, esas culturas sublevadas y casi extintas y seguimos indiferentes, o sera que simplemente miramos prepotentes? La indiferencia crea algo mas fuerte que la indiferencia misma, crea sentimientos encontrados, crea mierda en cabezas llenas de mierda, crea eso que no sabemos lo que es, pero que esta presente, crea “sabiduría sin promesas”, Christopher, y jode, jode mucho pues en este mundo necesitamos una promesa, aunque sea una indiferente. 
Puta indiferencia que me ha llevado no ser indiferente, me he cansado de ella por ella misma. No quiero lavarme las manos, llevamos muchos años haciéndolo, pero tampoco quiero participar en nada. Soy un cobarde como lo seras tu, que te reúnes conmigo y con cientas de otras personas -al menos de que mienta tu cantidad de amigos en facebook, o esa cajita de Byron-  en una tertulia que al parecer no tendrá fin ni solución, nunca, pues observo a la vejez y veo que siguen discutiendo con lo mismo y los mismos, sobre lo mismo y la misma. 

Y no se que hacer, me encuentro completamente perdido y extenuado, me encuentro fuera de mi mismo y recuerdo a un Antonio Porchia quien me ayuda constantemente y no entiendo por que, pues muchas de sus voces vienen con silencio, y entiendo que para librarnos de lo que vivimos hay que vivir, maldita sea, o encontrar un suicidio ejemplar cosa que es aun mas difíciles pues después de haberlos leído todos no encuentro alguno que sea mio pues todos lo han sido, uno que sea nuevo y puro, mio de corazón, para luego leer de nuevo al cabronazo que me hizo empezar a escribir esto, y entender a medias que “todo es todo”, que “soy Eric Satie como todo el mundo” y que todo se repite y que quizás lo de antaño siempre fue mejor, entonces todo es por orgullo, la vida es orgullo. Entonces tengo que seguir tirando y olvidarme de suicidios ejemplares para llegar a esa época de viejuno, a ese momento de satisfacción y poder decir “como la sospecha de que cualquier Facebook pasado fue infinitamente mejor.”

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