viernes, 13 de enero de 2012

La aduana del cielito

Si me amas déjame en paz...solo hace falta tu mirada para hacerme daño....pero por la ventana del chat no existen ojos, solo chasquidos y sonido triunfantes de plásticos. Si no me quieres, ven por mi, deja de hacerme daño. El mal es algo que es inevitable, solo el sabio sabrá domarlo y convertirlo en su adorable gatito. Yo soy un gatito, pero no soy sabio. Tu eres una fiera, maldita fiera. Felinos somos, indecisión  e indiferencia. ¿Cuando llegará el día en que la luna se reclame como parte del día?, ese que dura a veces mas y a veces menos pero que si nos fuésemos por el camino de la vida diríamos que dura 12 horas pues son 24 el día junto con la noche y todo tiene su opuesto idéntico y si es idéntico tiene que durar lo mismo y si no dura lo mismo no es idéntico, pero siempre dura lo mismo, en tu rutina imbécil, en tu imbécil, en tu tu, imbécil. 

Cambia de canal de la televisión o quizás podrías ir al cine. Deja el aburrimiento para los que saben hacer del aburrimiento algo provechoso. Olvídate de la consola, sal a la calle a jugar y presta atención al viento; a veces el es tan imbécil como yo.

La muerte es tan buena que por eso duele. La muerte te quiere comer los dedos del pie a besos. Quiere que bailemos en la obscuridad esa canción de mil y un arreglos. Es la que se ríe en tu oreja cuando estas soñando que alguien se ríe en tu oreja. Esa que no te deja mover cuando tienes que levantarte. Quiere que cantemos una canción que todavía no existe y la convirtamos en todo una sensación. Quiere que te vayas al mar y bailes al ritmo de las olas, cual sirena sifilosa. Necesita que le temas, por que de temor se alimenta. Pero la muerte no es mala, ni mucho menos. Ella es hermosa, como el barrio Rojo y toda su insensatez.

Facilidad es la que tienes tu, mujer de los mil pensamientos. Sencillez cuando se trata de ignorarme pasionalmente. Estarás ahí si escribo, pero intentaras que esa presencia sea una forma de torturarme lentamente. Lo que quieres es que yo crea que mi espera no es valida, que no merece la pena; cuidado que lo lograras. Al final de la vida nos arrepentiremos, de una forma tan gloriosa oh amada, que san pedro no nos preguntara nuestro nombre en la aduana del cielito. 

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